No hay que ensillar antes de traer la bestia” reza el dicho popular.  Alguna vez nos consultó un emprendedor que iba desarrollar una aplicación móvil. El problema fue que se puso primero los zapatos y después las medias.

Llegó con la SAS constituida hacía año y medio, y quería que le redactáramos unos acuerdos de confidencialidad para unas reuniones con posibles inversionistas.  Sin embargo, aún no había empezado.

En ese año y medio había olvidado presentar declaraciones ante la DIAN, y aun cuando no tenía ingresos debía pagar sobre renta presuntiva, luego estaba en mora.  En tributario la sanción mínima es de unos $350.000.

Nuestro consejo es: constituyan la sociedad cuando haya alguna razón para ello.  Por ejemplo:

  • Si estás en etapa pre-operativa, diseño o planeación, quizá aún no sea el momento.
  • Si conseguiste otros socios que quieren invertir en tu proyecto, es posible que la sociedad les sirva para dejar clara la participación de cada uno.
  • Si tu negocio ha venido creciendo y quieres abrir sucursales en otras ciudades, una sociedad puede ser útil para designar al representante o administrador responsable.
  • Si lo que deseas es organizar tu patrimonio y distribuirlo entre los miembros de tu familia, una sociedad es una de las herramientas disponibles.
  • Si en general quieres estar más protegido frente a situaciones de crisis -como la actual generada por la pandemia del COVID19-, con una sociedad probablemente te irá mejor para separar tu patrimonio personal del de tu negocio.

Por último, si estás en los últimos meses del año (Oct-Dic), a menos que sea particularmente urgente, te recomendamos esperarte hasta enero para constituirla. 

Así te ahorrarás un año de renovación de matrícula en Cámara de Comercio, y un año de beneficios tributarios en caso que hayas aplicado a alguno basado en años.

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